Tren de Barcelona a Marsella: Una Experiencia Franco-Española

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Póster de viaje en español con un tren de alta velocidad entre Barcelona y Marsella, la Sagrada Familia al fondo y tres escenas mediterráneas.
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Todavía recuerdo la mañana en que tomé el Tren de Barcelona a Marsella.
La mochila me pesaba un poco más de lo que debía. Llevaba medio bocadillo en una mano y un café que sabía más a leche que a café en la otra. La estación de Sants se estaba despertando. Pantallas parpadeando. Gente arrastrando maletas en todas direcciones.

El plan sonaba sencillo. Salir de España por la mañana. Cenar en Francia cerca del puerto viejo. Nada de estrés de aeropuerto. Nada de colas eternas de seguridad. Solo vías de tren y un asiento de ventana.

Ese viaje se convirtió en uno de esos días que se quedan en la cabeza más tiempo del que esperas. Una verdadera experiencia franco española. Dos culturas en una sola línea fácil.


Por qué elegir el tren y no el avión

Los amigos siempre preguntan por qué no volé. El vuelo es rápido sobre el papel. Miras el mapa y dices, una hora, fácil. Pero luego sumas el metro al aeropuerto, la seguridad, la espera en la puerta, todo el paquete. De repente tu día ya no se siente tan relajado.

Con el tren de Barcelona a Marsella mi día se sintió más como una película lenta.

  • Llegué a Sants como cuarenta minutos antes

  • Encontré el andén sin tener que correr

  • Me senté y simplemente miré cómo subía la gente

Sin bandejas de plástico. Sin cinturones de seguridad. Solo puse la mochila arriba de mi cabeza y ya estaba.

Otro motivo por el que me gustó el tren. En un solo trayecto ves cómo España se va desvaneciendo poco a poco y Francia empieza poco a poco. El cambio se siente suave. El idioma de los avisos cambia. Los campos y los pueblos empiezan a verse un poco distintos. Casi sientes la frontera pasando bajo el tren aunque no veas ninguna línea fuera.


Saliendo de Barcelona

Los primeros minutos fuera de Barcelona no son muy bonitos. Pasas por barrios de las afueras y naves. Luego la ciudad desaparece y se abre la vista. El mar aparece a un lado. Pequeños pueblos al otro lado.

Recuerdo deslizarme junto a Figueres y pensar en Dalí, luego pasar por Perpignan y leer el nombre de la estación en francés y en catalán. Para una persona friki de los viajes eso se siente genial. Te recuerda lo mezclada que está esta región.

El tren iba tranquilo. Una pareja de Argentina cerca de mí. Una familia francesa con snacks que olían mucho mejor que los míos. Un chico solo con cámara que claramente pensaba hacer fotos de cada acantilado del recorrido.

El wifi funcionaba lo suficiente para mensajes, pero en un momento cerré el móvil y me quedé mirando fuera. Esa fue la parte que más me gustó. Los trenes te dan tiempo para pensar sin sentirte culpable. Avanzas pero no tienes que hacer nada para que pase.

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El paisaje en la ruta franco española

Esta ruta no es como esos trenes alpinos con túneles y puentes gigantes cada minuto. Es más tranquila que eso. Aun así, hay algunas partes que se me quedaron grabadas.

  • Largos tramos de viñedos que te avisan de que ya estás de verdad en el sur

  • Llanas lagunas con flamencos si tienes suerte y la luz acompaña

  • Destellos del Mediterráneo que se ven azul y luego desaparecen otra vez

Cuanto más te acercas a Marsella más empieza la tierra a sentirse seca y luminosa. Los edificios cambian de color. El cielo de alguna forma parece más grande. Quizá solo era mi humor, pero yo lo noté.


Parte práctica sin sonar a guía

Como puede que estés pensando hacer este viaje de verdad, aquí va la versión sencilla de cómo funciona el trayecto, sin sonar como una máquina de billetes.

  • Los trenes salen de Barcelona Sants

  • El viaje suele durar entre cuatro horas y media y cinco

  • Los asientos son asignados así que puedes relajarte con ese tema

  • Puedes comprar el billete en línea o en la estación, las dos opciones sirven, pero para fechas con mucha gente prefiero en línea para no entrar en pánico a última hora

Yo elegí una salida por la mañana. Así podía ver el paisaje y aun llegar a Marsella a tiempo para un paseo temprano por la tarde. Un tren de mediodía también funciona. El tren nocturno desperdiciaría la vista así que nunca me molesté.

Si te gustan los snacks, lleva los tuyos. Normalmente hay un vagón bar con bebidas y comida sencilla. Aun así, prefiero mi propio picnic pequeño. Un bocadillo de Barcelona, una tableta de chocolate de algún sitio cualquiera, quizá un zumo pequeño. Las cosas simples hacen que los trayectos largos se sientan más suaves.


Llegando a Marsella

Cuando el tren entra en Marseille Saint Charles, lo primero grande que notas son las escaleras. Sales de la estación y de repente estás arriba de una enorme escalinata con toda la ciudad extendida delante de ti. Para mí esa primera vista fue un poco loca.

Bajé despacio con la mochila rebotando y el sonido de coches y motos creciendo. Marsella se siente más ruidosa y más áspera que Barcelona, pero de otra forma. Notas el puerto, las colinas, la mezcla de gente.

A última hora de la tarde llegué a la zona del Vieux Port. Barcos por todas partes. Gente local charlando. Turistas haciendo mil fotos del mismo ángulo. Estaba cansado del día pero no destrozado, porque el viaje en tren nunca me estresó. Esa fue la gran diferencia frente al avión.

Cené algo sencillo cerca del agua. Pescado, patatas fritas, nada especial. Mientras comía pensé que en un solo día había desayunado en Cataluña y cenado en Provenza. El mismo mar, otro acento. Para mí eso fue muy guay para un billete tan casual.


Pequeñas cosas que noté en esta ruta

Algunos detalles personales que quizá no salen en ninguna guía oficial, pero se quedaron en mi memoria.

  • El acento cambia rápido. Un momento escuchas español y catalán en el tren, luego el francés toma el control con ese ritmo del sur.

  • La forma de vestir es un poco distinta. En el tren de Barcelona el estilo era más deportivo. En Marsella vi una mezcla más aleatoria de moda, alguna bastante llamativa.

  • El café también cambió. Mi último café en España sabía de una manera, el primero en Francia sabía de otra. Los dos buenos, solo costumbres diferentes.

Por eso lo llamo una verdadera experiencia franco española. No solo por la frontera, sino porque de verdad sientes esos pequeños cambios durante el trayecto.


Para quién es perfecto este viaje en tren

Recomendaría este recorrido a varios tipos de viajeros.

Explorador lento
Te gusta mirar el paisaje, leer un libro, echar una siesta y luego volver a mirar fuera. El tren encaja con ese estilo.

Saltador de ciudades
Quieres dos ciudades potentes en un solo viaje. Barcelona te da arte, comida, energía. Marsella te da vida de puerto y un encanto algo más áspero. El tren las une.

Pasajero nervioso
Si los aviones te ponen tenso, este trayecto es un alivio. Te sientas, el tren arranca y ya está.

Fan del tren
Si disfrutas cruzar fronteras en rail y ver cómo se conecta Europa, esta línea tiene una energía muy agradable aunque el paisaje no sea extremo.


Mi veredicto sincero

Si alguien me preguntara cara a cara “¿Debería tomar el tren de Barcelona a Marsella o mejor volar?”, yo diría esto.

Toma el tren al menos en una dirección. Quizá vueles en la otra si tu agenda es apretada. Pero regálate un día largo de rail.

Ves algo más que nubes. Sientes la distancia en el cuerpo pero de una forma buena. Llegas por la tarde con un cansancio de viaje agradable y la cabeza llena de pequeñas escenas de los dos países. Para mí así es como debería sentirse un buen día de viaje.

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Preguntas frecuentes sobre el tren de Barcelona a Marsella

1. ¿Cuánto tarda normalmente el tren de Barcelona a Marsella?
La mayoría de los trenes directos tardan unas cuatro horas y media o cinco. Algunas combinaciones con cambios pueden ser un poco más largas. A mí me gustan los de la mañana porque ves todo el paisaje con luz.

2. ¿Es cómodo el tren para un trayecto largo?
Sí. Los asientos son lo bastante anchos y puedes levantarte y caminar un poco. Hay aire acondicionado y puedes leer, trabajar o dormir. Para mí se sintió mucho más tranquilo que volar la misma distancia.

3. ¿Necesito reservar el billete con mucha antelación?
Para fines de semana y días de verano es más seguro reservar antes, sobre todo si quieres un buen precio. En días más calmados a veces se puede comprar en la estación el mismo día, pero yo sigo prefiriendo tener el billete listo antes de hacer la maleta.

4. ¿Hay comida en el tren de Barcelona a Marsella?
Normalmente hay un pequeño bar o zona de cafetería con bebidas y snacks. Aun así me gusta llevar mi propio bocadillo y agua para no verme obligado a comprar solo lo que hay a bordo.

5. ¿Cuál es el mejor lado del tren para las vistas?
Las vistas cambian todo el rato, pero a mí me gustó sentarme del lado del mar para los tramos en los que aparece el Mediterráneo. En cualquier caso el viaje va más de la sensación completa que de perseguir una sola foto perfecta.


Si al final haces este viaje, escribe una pequeña nota para ti cuando llegues. Estos trayectos de frontera mezclada se borran de la memoria más despacio que otros y vale la pena guardarlos.

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